El punto ciego de la longevidad:
Por qué deberíamos prestar más atención a nuestros pies.


Junto con expertos médicos, analizamos los fundamentos de nuestro movimiento y por qué nuestros pies merecen más atención.

Un pilar subestimado.

26 huesos, 33 articulaciones y una compleja interacción entre músculos, tendones y ligamentos: nuestros pies son estructuras anatómicas de alto rendimiento. Soportan el peso de nuestro cuerpo, amortiguan las cargas, se adaptan a diferentes superficies y proporcionan a nuestro sistema nervioso información importante sobre nuestra posición en el espacio.

Sin embargo, en el día a día les prestamos sorprendentemente poca atención. Mientras entrenamos de forma específica los músculos de la espalda o del tronco y nos preocupamos por la alimentación, la recuperación y el bienestar mental, la salud de nuestros pies suele quedar relegada a un segundo plano.

Y es precisamente aquí donde comienza el movimiento.

Por eso, junto con el Dr. Martin Weiß y Stephan Wilkes, abordamos una cuestión fundamental: ¿qué podemos hacer por nuestros pies antes de que nos causen problemas?

Groundies Movement Lab

La experiencia médica se une a una nueva perspectiva sobre el movimiento.

Con el Dr. Martin Weiß y Stephan Wilkes, aportamos perspectivas médicas al debate sobre la salud de los pies y el movimiento natural.

Nos interesa saber cómo funcionan nuestros pies, qué los mantiene sanos y qué papel desempeñan en nuestro bienestar físico. Este conocimiento también nos ayuda a analizar de forma crítica los principios básicos de nuestro calzado y a seguir desarrollándolos.


En conversación con nuestros expertos:

Nuestros pies pueden hacer mucho más que simplemente llevarnos de un sitio a otro.

Nuestros pies no son solo superficies de contacto pasivas con el suelo. Participan activamente en nuestro movimiento.

A través de numerosos receptores sensoriales situados en la planta del pie, percibimos la presión, el tacto y los cambios en el terreno. Nuestro sistema nervioso procesa esta información junto con las señales procedentes de los músculos, las articulaciones y el órgano del equilibrio. De este modo, podemos adaptar continuamente nuestra postura y nuestros movimientos.

Al mismo tiempo, la musculatura del pie contribuye a controlar las cargas y a coordinar los movimientos, y está conectada con el resto del cuerpo.

Por eso, la salud de los pies significa algo más que la ausencia de dolor. Abarca la movilidad, la resistencia, la fuerza y la capacidad de adaptarse a diferentes exigencias.

¿Qué ocurre si movemos menos los pies?

Nuestros pies están diseñados para moverse. Al igual que otras partes de nuestro aparato locomotor, sus músculos y tejidos reaccionan ante el esfuerzo y el entrenamiento regulares.

Una rutina diaria con poca variedad de movimientos puede provocar que ciertas capacidades se atrofien. Esto no significa automáticamente que vayan a aparecer molestias. Sin embargo, explica por qué son importantes los diferentes estímulos de movimiento, una movilidad suficiente y un esfuerzo adecuado de la musculatura del pie.

El calzado también desempeña un papel importante en este sentido. Su forma y diseño influyen en el espacio del que disponen los dedos, en cómo puede moverse el pie y en cómo percibimos el contacto con el suelo.

Lo decisivo no es solo el calzado, sino la interacción entre las condiciones individuales, la carga, el movimiento y la adaptación.

Por qué la prevención empieza por los pies.

No hace falta esperar a que nos duela para preocuparnos por la salud de nuestros pies.

Incluso pequeños cambios en la vida cotidiana pueden ayudar a activar nuestros pies: ejercicio regular, superficies variadas, ejercicios específicos para la musculatura del pie y calzado que se adapte a la forma individual del pie y a la actividad que realicemos.

No se trata de someter a los pies a un esfuerzo máximo, sino de ofrecerles estímulos de movimiento adecuados. Quien hasta ahora haya caminado poco descalzo o lleve calzado muy rígido debería aumentar los nuevos esfuerzos de forma gradual.

Y es que el ejercicio saludable no es una cuestión de tener el máximo o el mínimo apoyo posible, sino de lo que nuestro cuerpo necesita de forma individual.

No es una moda. Es anatomía.

En Groundies desarrollamos calzado basándonos en la anatomía del pie humano. Con una forma adaptada al pie, suelas flexibles y sin elevación artificial del talón, queremos favorecer la libertad de movimiento natural en el día a día.

Para nosotros, el análisis de los conocimientos médicos es una parte importante de este enfoque. Y es que, quien quiera replantearse el calzado, debe comprender primero cómo funcionan nuestros pies.

Y por qué merece la pena prestarles atención mucho antes de que empiecen a doler.

Por qué la prevención empieza por los pies.

No hace falta esperar a que nos duela para preocuparnos por la salud de nuestros pies.

Incluso pequeños cambios en la vida cotidiana pueden ayudar a activar nuestros pies: ejercicio regular, superficies variadas, ejercicios específicos para la musculatura del pie y calzado que se adapte a la forma individual del pie y a la actividad que realicemos.

No se trata de someter a los pies a un esfuerzo máximo, sino de ofrecerles estímulos de movimiento adecuados. Quien hasta ahora haya caminado poco descalzo o lleve calzado muy rígido debería aumentar los nuevos esfuerzos de forma gradual.

Y es que el ejercicio saludable no es una cuestión de tener el máximo o el mínimo apoyo posible, sino de lo que nuestro cuerpo necesita de forma individual.

No es una moda. Es anatomía.

En Groundies desarrollamos calzado basándonos en la anatomía del pie humano. Con una forma adaptada al pie, suelas flexibles y sin elevación artificial del talón, queremos favorecer la libertad de movimiento natural en el día a día.

Para nosotros, el análisis de los conocimientos médicos es una parte importante de este enfoque. Y es que, quien quiera replantearse el calzado, debe comprender primero cómo funcionan nuestros pies.

Y por qué merece la pena prestarles atención mucho antes de que empiecen a doler.